Nuestras maletas estaban una vez más amontonadas en la acera; teníamos mucha carretera por delante. Pero no importaba.
La carretera, es la vida. (Jack Kerouac)

martes, 26 de julio de 2011

El irremediable destino de la huertanica.

La estancia en Francia fue de una placidez y una comodidad absoluta, hasta que ocurrió lo inevitable. Estábamos acampados en el cañón del Verdun, en un camping estupendo con un montón de espacio a nuestro alrededor, y sin apenas gente, cosa muy difícil pero que a veces en los campings municipales de Francia, más austeros que los privados, se da.

Regresábamos de comprar unas cosas para la comida de los próximos 3 días, ya que el camping se encontraba alejado. Y entonces conduciendo en la belleza de las rutas estrechas y maravillosas del cañón, nos vino en sentido contrario una furgoneta de reparto a toda velocidad en una curva, que nos obligó a esquivarla, y lo hicimos, la furgoneta se dio a la fuga. El problema es que delante de nosotros iba un Mitsubishi 4 por 4, antiguo, con una viga de hierro en la defensa trasera y una bola de remolque que sobresalía medio metro, e inexplicablemente una vez esquivada la furgoneta, frenó en seco deteniéndose en medio de la curva. Nuestra huertanica frenó, pero inevitablemente se dio de bruces contra él, un golpe aparentemente inofensivo, que iba a ser su sentencia de muerte.

El golpe, nos rompió el radiador, el faro izquierdo, abolló el capó y rompió el plástico frontal, una reparación que en España nos podía costar unos 2000-3000 euros. Nosotros compramos la huertanica hace año y medio por 3500 euros.

Esperamos a la grúa, sopesando cuanto nos iba a costar la reparación en Francia, y por supuesto que la íbamos a arreglar, después de todo lo vivido juntos, como no la íbamos a arreglar.

La grúa nos fue a buscar a eso de las 8 de la tarde, y claro nos la iba a llevar a un depósito para al día siguiente llevarla a un taller y poder arreglarla. Así que tuvimos que convencer al de la grúa, para que nos dejara en un estacionamiento de caravanas del pueblo para poder pasar la noche y así ahorrar los 60 euros que valía el único hotel del pueblo de 350 habitantes. Los dueños de las caravanas se quedaron bastante sorprendidos al ver llegar nuestro cochuco destrozado por delante en una grúa, y aparcar al lado suyo.

La grúa nos dejó el coche aparcado al lado de unas caravanas enormes y preciosas. Y así pasamos la noche, sin poder dormir, ya que nuestras cabezas contemplaban los diferentes planes y circunstancias que se podían dar en la mañana.

Al día siguiente la grúa nos vino a buscar y nos llevó a su deposito,para empezar a llamar a talleres de las proximidades, ya que allí no había ningún taller. Y empezó la ultima broma macabra que el destino deparaba a nuestra huertanica. Estábamos a finales de julio y en Francia los horarios y su idiosincrasia es muy particular, es decir de un montón de talleres consultados ninguno tenia tiempo de repararla, sólo uno podía ser a lo mejor, el precio de la hora de un chapista en Francia, o en esa zona en verano y con dos incautos turistas españoles, es de 60-80 eur, la hora!!!, el radiador de la scenic lleva el aire acondicionado también, unos 500 eur, el faro unos 150 eur, mas el frontal y arreglar el capo…de 4000 euros no iba a bajar, podíamos bajarla a Toulon, o a Digne les Bains, pero la grúa nos iba a costar unos 150-200 eur, y después a pelear más talleres…más tiempo y sobre todo un montón de dinero.

Pensamos después en que nos vinieran a buscar el coche desde España, pero a 1,5 euros el litro de gasoil, más la reparación del coche…imposible, así que hora a hora, sin creerlo íbamos pensando que la huertanica había acabado allí sus días de vino y rosas.

No nos lo podíamos creer aún.

Y claro, bueno a ver que nos dan por el coche, y claro, en Francia un coche del 2001, después de que en esa zona el año pasado hubo inundaciones y miles de coches se fueron al desguace, había piezas de todo, y nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE, le interesaba nuestro coche, no nos daban nada, el cambió de papeleo de un coche español a francés son unos 500 euros, y eso no lo valía el coche…así que el destino nos dejó en un callejón sin elección…la salida para nuestra huertanica, la única y desesperada salida era destruirla, ¿increíble verdad?.

Allí económicamente, no era posible otra opción. Perdidos en un pequeño pueblo de los Alpes franceses de la Provenza, nuestra única salida razonable era firmar los papeles para que convirtieran a la huertanica en un cubo de metal, y apilarla con otros miles en montañas de chatarra. No valía ni sus llantas de aleación, ni sus asientos nuevos, ni su motor!!!!, ni sus puertas, en perfecto estado de funcionamiento…No nos lo podíamos creer…eso no estaba sucediendo. Que tipo de sociedad tenemos para despreciar de una forma tan ostentosa un vehículo, una cosa así en cualquier país fuera dela Unión Europea se hubiera reparado sin problemas, pero en nuestra sociedad incomprensible, derrochadora, despilfarradora y absurda a momentos, no había motivo.

Y noqueados por la situación, cansados de pelear tanto, fuimos siguiendo las indicaciones de nuestro seguro, nos puso un coche de alquiler para repatriarnos a España.

Ese momento, en que ya nos dimos por vencidos, fue silencioso, largo y cruel.

Todo lo que habíamos pasado y ahora se quedaba allí. Todo lo que peleamos en Egipto, en Siria, en Irán,

40.000 km por países de rutas infernales para quedar tirados por un golpe de mierda a las puertas de nuestro país, encerrados en la idiosincrasia de nuestra opulenta sociedad.

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Cargamos las cosas en el coche de alquiler, callados, mirando una y otra vez nuestro cochuco y su destino… como si le hubiéramos fallado en el ultimo momento.

Al subir al coche de alquiler, mirar por el espejo retrovisor y ver como se iba haciendo pequeña nuestra por siempre huertanica, esperando su destino.

Nuestras almas no pudieron más y las lágrimas se nos deslizaron lentas y silenciosas por nuestras mejillas,  la huertanica nos decía adiós con sus grandes brazos.

Nos decía que no quería volver a una vida rutinaria, que no quería que la vendiéramos a nadie, ella quería permanecer para siempre con nosotros, y si así era necesario,  terminar allí sus días. Quería terminar en el cielo eterno que durante un año habíamos construido entorno y junto a ella.  Callada nos dio las gracias por haberla hecho vivir aquella aventura, por haber conocido tantas rutas y paisajes. Nos dio las gracias por todo y nos dijo que ella no podía regresar. Que le gustaría que la recordásemos como una máquina mítica, como la pasieguca la moto con la que volamos por Sudamérica. Que nos ayudó a cumplir nuestro sueño, y que no le interesaba para nada la vida que le iba a quedar en España. Nos dijo que nos teníamos que comprar una furgoneta, para no pasar las estrecheces que pasamos en el mauselo de Jomeini en Teheran, ni los fríos del desierto de Bady Rum. Que nuestras vidas después de lo vivido estaban marcadas para siempre, y que jamás volveríamos a pensar igual que antes, después de lo pasado, después de lo vivido. Nos dijo que la habíamos vuelto loca, y que mucho de lo que hacíamos no lo entendió hasta este final, en donde se dio cuenta que formaba parte de una élite de máquinas que han soñado de verdad en las carreteras, viviendo revoluciones, desiertos, montañas nevadas, mezquitas, iglesias, faraones, judíos, palestinos, muros de vergüenza, sobornos, mediterráneos, regalos, ayudas, desesperaciones, barcos, esperas, gente, mucha gente…y que en la vida hubiera pensado un sendero tan alucinante como el que le tocó vivir, cabalgando con nosotros nuestro salvaje rio de la vida.

Y con todo, desapareció en la distancia, para pasar al baúl de los recuerdos apasionados, sinceros y auténticos de nuestras vidas.

Ese fue el último eslabón en nuestro viaje. Y nuestras lágrimas salían por todo, el viaje había terminado y haber conseguido aprender tanto en tan poco tiempo, durante un año.

Por ver como el destino caprichoso e inevitable iba encadenando nuestros pasos hasta hacernos llegar a España en un coche de alquiler.

Y con esta entrada, finalizamos este viaje en el blog, nos queda una entrada más, con nuestras reflexiones más interesantes apuntadas en nuestra agenda de papel a modo de epitafio, y si hay ánimo seguir escribiendo de nuestros viajes largos. En unos pocos años estaremos otra vez en la ruta sin duda. Como dice nuestro amigo Alberto, hay que estar muy loco para no viajar.

Agradecemos a tod@s, vuestros mensajes en el blog, siempre los mirábamos curiosos,

… a ver quien nos ha hecho un comentario…

Agradecemos los e.mails, las ayudas desde España, y desde el resto del mundo.

Agradecemos la entrada en el blog de cada un@ de vosotros ya que gracias a ver como subía el contador de visitas, hemos podido hacer un diario de viaje que imprimiremos y así tanta vida nos quedará escrita para siempre.

Gracias por compartir con nosotros nuestro sueño.

Ara y Alicus.

 

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jueves, 21 de julio de 2011

Cruzando Europa, de Bari a nuestra última frontera.

Llegamos a Bari (Italia) en barco desde Igoumenitsa (Grecia), después de una noche estupenda durmiendo en un rincón escondido del barco, tumbados encima de nuestro colchón, el cual orgullosos paseamos por el barco hasta encontrar nuestro sitio. Salimos a la 1 de la mañana y llegamos a Bari a las 9 de la mañana, nos costó a los 2 más el coche, 160 euros. Opción muy recomendable a todos aquellos que queráis llegar a Grecia en coche, la  opción, Ancona o Bari hasta Itgoumenitsa, te ahorra un trayecto enorme por Eslovenia, Croacia, Serbia, que nosotros ya conocíamos de la ida.
De Bari fuimos subiendo hacia el norte, paramos muy cerca de Imola en un “albergo” muy chulo en medio de un pueblo que estaba en una colina, precioso, con esos atardeceres sobre viñedos y campos de hierba amarillos recién cortados, en horizontes ondulados. No había nadie en la zona, sólo la vida de todos los días, ya que era un pueblo más, pero nos encantó.
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De allí nos fuimos hacia los Alpes buscando un poco de fresquito, y se nos fue la mano,jejeje... Llegamos cerca de Sestriere, metidos en plenos Alpes, son increíbles de bonitos, en Italia, Francia, Austria, Suiza o Alemania, nos encantó el contraste y los enormes picos sobrevolando nuestras cabezas, los inmensos valles que se abrían en nuestra ruta, verdes con ríos caudalosos grises de piedras y barro, y frío!!. Nos quedamos en un sitio al lado de un rio cercados por un montón de arboles, para que no nos vieran, ya que el camping salvaje no es legal, y allí nos quedamos, paseando la zona, con nuestros polares, pantalones de montaña, 6ºC por la noche…menudo cambio. Y a la mañana amaneció lloviendo, uffff, seguimos hacia Francia, sin querer nos metimos en medio del tour de Francia, y tuvimos que tener cuidado para no coincidir con toda la movida. De Sestriere, nos fuimos a dormir a Briançon, a una gite d’etape, que es como una especia de casa rural con un ambiente familiar, y suelen ser baratas, de 40 a 50 eur para dos personas. Los Alpes franceses están llenos de ellas. Es una buena opción para quedarse. Allí esperamos a que dejara de llover por la tarde para pasear su montaña y su pueblito, como siempre encantadores. De allí poco a poco, pues en estas carreteras vas a 40 km/h y no necesitas más que mirar y mirar sin perder detalle de la maravilla de montañas y valles que se van sucediendo.
Nos quedamos en la ruta de Savine le Lac y Barcelonnette, en un camping natural al lado de un rio, sin apenas gente por 6 euros!!! no nos lo podíamos creer, lo barato que era, apenas tenia servicios, los básicos pero ¿para que más?. Y allí queríamos quedarnos unos días, pero al día siguiente amaneció lloviendo y seguimos unos kilómetros hasta llegar a Barcelonnette y quedarnos en un hotelito en la plaza del pueblo, por 40 eur, a pasar un día más de agua.
Francia nos encanta, es maravillosa la oferta histórica, cultural, gastronómica (un poco cara) y paisajista. Además tienes mil opciones para quedarte, desde 35 eur/noche/dos personas, hasta… Además en casi todos los pueblitos tienes una oficina de información, que te dice las diferentes opciones que tienes para quedarte con precios, si tienen plazas, ellos llaman por teléfono, te reservan, muy eficientes. Te puedes quedar en parkings habilitados gratis, campings, residencias, chambres d’hotes, gites d’étape, gites communaux, refuges y miles de hoteles, desde los Formula uno y Etap impersonales y baratos en todas las afueras de las ciudades, hasta sitios preciosos en el medio de la ciudad.
En Francia te puedes perder una vida entera recorriéndola y no te aburrirías nunca!!

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sábado, 16 de julio de 2011

Regreso a Europa. Nuestra vida gitana en Grecia.

Y tras un cumulo increíble de circunstancias, acabamos en el aeropuerto de Atenas, después de una noche sin dormir en el aeropuerto de Telaviv y sus insoportables y austeras sillas rígidas.
Llegar a Grecia, fue una perdida de exotismo, autenticidad y de inercia de nuestro viaje y fue ganar en calidad de vida, alimentos y tranquilidad. Estábamos en Europa y aquí aunque al principio todo nos resultaba extraño en pocas horas nos adaptamos a su familiaridad y homogeneidad.
Atenas nos sorprendió gratamente, pues nos habían dicho que era fea y sucia, y para nada nos lo pareció. Nos resultó muy parecida al resto de ciudades europeas, que desgraciadamente cada día se parecen más y más engullidas por la globalización salvaje que nos imponen, con su calle peatonal principal llena de Zaras, H&M, McDonalds…y lo que la marca la diferencia respecto a  cualquier ciudad del mundo, es su impresionante zona de la acrópolis.
A pesar del desfalco histórico organizado por franceses, alemanes y sobre todo ingleses, como siempre los hijos de la gran Bretaña, en la cumbre del arrogante bandolerismo consentido y aceptado mundialmente, bueno pues a pesar de todo eso, tiene una magia especial, y piensas que de aquí salió el pensar y entender la vida tal y como casi lo entendemos hoy en día.
Está lleno de cafés estupendos y cuidados, hiper caros para nuestro histórico del viaje, capuchino 4 euros… pero bueno, es agradable pasear por su centro histórico y peatonal. Nos gustó sobre todo una zona al norte de la plaza Sintagma, que se llama Exarhia y su plaza, platea Exarhion, nos pareció de lo más auténtico y alternativo de Atenas, nos encantó su aire melancólico de bares y restaurantes a pie de calle en un ambiente bucólico y hippy, recordándonos un poco a nuestro querido Berlín Este.
En su plaza principal, en la plaza Sintagma, estaban acampados un puñado de indignados por la situación y el desfalco actual que sufre Grecia, primero les regalaron el dinero sin preguntar y ahora se lo cobran a unos intereses abusivos que han colapsado su economía, y sus servicios públicos. Muchos empelados públicos llevan meses sin cobrar esperando que Europa y que el FMI  dé el dinero a sus corruptos políticos para que sigan malgastando y una parte vaya a pagar sus sueldos atrasados. Han tenido que vender el país para que los de siempre no pierdan ni un duro de sus mezquinos dineros. Que vergüenza de globalización y adoctrinamiento consentido, que toleramos entre todos con nuestra pasividad y falta de ganas.
De Atenas, fuimos a buscar nuestro coche a Lavrio e increíblemente fue todo sencillísimo, solo firmar un papel, pagar 125 euros y nada más, ni aduanas, ni nada, todo perfecto rápido y sin complicaciones…increíble para nosotros.
De allí nos fuimos hasta el Peloponeso, recorriendo toda su costa de sur a norte, sin guías ni historias, sólo un mapa que nos regalaron en la oficina de turismo y que nos sirvió para ir descubriendo sin ningún compromiso turístico, tranquilamente, sin prisas, toda su hermosa costa. Particularmente nos encantaron los pueblos y el entorno de Epidravos,  Monenvasia, Elafonissos, Pilos, Korifassi…es decir todo el sur del Peloponeso. Estaba prácticamente sin turistas y dormíamos en playas desiertas al arrullo del sonido de las olas, apenas a unos metros de nosotros.
De allí fuimos a Olimpia y su espectacular pasado deportivo del cual todos sabemos su significado, primeros juegos olímpicos de la historia, primera cultura del deporte y la competición. Impresionante a pesar del calor que hacia durante el día con temperaturas que llegaban a los 38 grados, menos mal que las noches eran agradable pues refrescaba.
A medida que subíamos más al norte por la costa del mar Jónico, los lugares se llenaban más y más de gente, en la isla de Lefkada, en principio preciosa, nuestro feeling quedó ensombrecido por la cantidad de turismo que recibe hordas de caravanas italianas y alemanas, llenando playas, campings, supermercados… y te alejaban de la tranquilidad y las buenas vibraciones de las que disfrutamos días antes, por lo tanto pensamos que, con el calor cada día subiendo, y la cantidad de gente que veíamos todos los días apelotonados en campings, en donde ellos piensa que llevan una vida al aire libre acomodados en sus enormes caravanas a 1,5 metros del vecino, cosa que no podemos entender y que cada vez llevamos peor. Era más difícil hacer camping salvaje del nuestro ya que todo estaba ocupado por urbanizaciones casas y campings.
Por lo cual, pensamos que nuestros días gitanos en Grecia, tenían que terminar, e intentar estar nuestros últimos días de esta maravillosa experiencia con un poco más de frio y tranquilidad, así que hemos decidido acabar en los Alpes, en el sitio menos turístico y concurrido a poder ser.
Gitanos lo decimos por que, salvo los días de Atenas, el resto hemos dormido en el coche en sitios solitarios, más o menos, y siempre haciendo vida fuera del coche en las sillas y nuestra mesa, viendo películas en nuestras noches estrelladas, bebiendo buen vino de 2,5 euros el litro y medio en la bota, un queso feta y unos tomates espectaculares  y disfrutando de los calamares y boquerones fritos y del pulpo a la plancha y su medio litro de vino de la casa por 2,5 euros!!! en casi todos las tabernas del sur del Peloponeso, sin apenas gente. Hay que decir que toda Grecia está llena de tavernas, nuestras preferidas eran las que estaban al lado del mar en pueblos pesqueros pequeños y evocadores.
Además nuestras conversaciones se eternizaban al compas del vino, ya que una cosa que hemos notado, es que aquí no te quitan los platos cuando terminas de comer y te dejan que te expreses, que te tomes café y hagas tertulias interminables, cosa que no sucede en el resto de países que hemos estado en donde apenas comes ya te quitan el plato como incitándote  a levantarte y dejar el sitio libre.
Qué maravilla, las viejas tavernas griegas al pie de mar, con sus sillas y mesas azules y su manteles de papel blanco con el mar de fondo y a menudo el sonido del sirtaki en la vieja radio de la estantería, en la más absoluta tranquilidad y humildad mundana, sin ruidos de coches, apenas algún que otro pequeño pesquero que entra en sus miles de puertos pequeñitos diseminados por toda su inmensa costa.
Grecia, nos ha devuelto el buen comer y la buena vida, todo el día al aire libre. Esto ya se puede decir que son vacaciones de verdad, en donde te dejas llevar sin más impulso que la torpe intuición y los paisajes solitarios.
Grecia, estuvimos como gitanos y nos lo hiciste pasar la mar de bien. Esta vez guardamos mejor recuerdo que cuando pasamos por el norte, en agosto del año pasado camino de Estambul, camino de nuestro sueño que ahora esta terminando irremediablemente.
Atenas:
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La península del Peloponeso:
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Olimpia:
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